2 cucharadas de sal marina gruesa (± 30 gramos)
2 cucharadas de vinagre de sidra de manzana o vinagre de vino blanco
Agua hervida y enfriada
1 rodaja de limón
Un frasco de vidrio esterilizado con cierre hermético.
Paso 1: Remojar el ajo
Remoje los dientes de ajo en agua tibia durante aproximadamente una hora. La piel se desprenderá casi sola, lo que facilitará mucho el proceso de pelado.
Paso 2: Pelar y esterilizar
Pela todos los clavos de olor y colócalos en un frasco limpio y esterilizado.
(Puedes esterilizarlo fácilmente sumergiéndolo brevemente en agua hirviendo o en el horno a 120 grados durante 10 minutos).
Paso 3: Añadir sal y vinagre.
Estos dos ingredientes hacen casi todo el trabajo:
La sal inhibe el crecimiento bacteriano.
El vinagre proporciona conservación y previene la decoloración.
Paso 4: Llena el frasco
Vierta el agua hervida y enfriada sobre el ajo hasta que quede completamente sumergido.
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